jueves, 27 de mayo de 2010

Introduccion al pensamiento I

Tengo ganas de herir a alguien, de seguir tus consejos, tu propia filosofía.
Tengo ganas de que me sigan unos pocos y de defraudarlos a todos, como los presidentes.
Quiero y ansío, bien profundo la extinción del ser humano, de tu ser, de tu presencia.
De que el presente y de que el presidente te aplasten, de una ley, de una condena.
Espero que tu exquisito y formidable hoy, presente, ausente estar, se derrumben.

Tiemblo de tanto pensar en esa gente otra vez, de mis seguidores, mis fieles.
Del inicio de la nueva religión, que aun no termino de definir.
Una mezcla entre ese sado masoquismo que te caracteriza y ese fanatismo irresistible por morder.
Morder la cutila que me sobra y que no quiero, de las ganas de libertad, siempre ahí, en mi esternón.

Las ganas tan grandes de, enumerar preguntas, contar mis dedos vivos, mis amigos.
Mis enemigos que pueden o no, matarme. Una, dos puñaladas bastan, vos, sobras.
Tu innecesario caminar y tus faldas largas, dignas de una madre, de una madrastra.
Una sola cosa pido, tu ida. El daño, que ya esta hecho, no sana, no estimula, no te veo.

Creo hoy, y repito, quiza ya perdido entre tantas palabras e imágenes grotescas que evocan en mi lado izquierdo tu cara, como aquella vez, toda nerviosa, toda gris, toda embalada. Que me merezco, rendición, un monumento. En honor, a mi, a la aun no creada secta.

Participo y de manera neutral, en la búsqueda del placer infinito y bien tangible, nada de andar pensando en las idas y vueltas y en tus ''delicados'' gritos y caprichos.
Basado en, simplemente un recorrido que ya esta premeditado y varia segun los efectos que dicho ejercicio proponga, fácil, voy a promiscuarme y si eso no existe, ahora lo invento.

Soy el nuevo Buda, y no estoy gordo, soy mas alto que cualquiera de tus granos y no ando cagando almuerzos ajenos.

No hay comentarios: