Como dos lunas llenas que se abren en camara lenta fui observado
recostada en la blanca sabana me dejaste inmerso en tus inmensas pupilas
traspirado y absorto en mi laguna me deje hipnotizar.
Aferrado a la almohada, oi mi nombre y me sumergi en tus verdes espejos
envuelto en algodones invente miles de formas para abrazarte,
sin imaginarlo empece a tocar cada punto cardinal de tu piel de tiza.
Mis manos desventuradas dibujaban una perfecta linea en tu columna y perforaban
cada hueso, suspirabas y estirabas tus brazos a los pies de la cama.
Como dos mendigos mis labios buscaban abrigo y recorrian la suave textura de tu cuello,
caminando por el colchon era imposible no mirarte, desparramada y en paz, aturdias mi cuerpo.
Nos olvidamos del tiempo y del canto de los pajaros, nos enterramos y unimos nuestras pelvis
trazando orbitas, mi vida, me hubieras visto llorando de la emocion y escribiendo para recordarlo.
Nuestras manos se enlazaron e iluminaron el techo dejandonos ciegos y sonrientes.
Golpeando la madera, me rehusaba a irme, hubiera vendido mi alma por otro minuto mas,
escribi testamentos despidiendome, di explicaciones y grabe mi voz con la tuya.
Tome fotografias mientras dormias y bese las plantas de tus pies para que no me olvides,
compre testigos e invente otras formas de amarte.
Respire profundo y me levante de nuestro paraiso, volvi a mirar seguias ahi, con la cabeza
gacha me arranque las manos, las envolvi y las deje a tu lado.
Arrastrandome abandone la habitacion, mire y tenias mis manos frias, paseandolas por tu
dermis, reias de la risa y besabas cada uno de los dedos.
Desnudo y apaleado camine y rogue por volver a tenerte.
Feliz y deshecho, exhausto y blando, agitado e irresponsable, me declare culpable.
Culpable, por dedicarme tanto.
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