sábado, 12 de julio de 2008

Bombin


Sentado sobre el verde y frondoso cesped, dejo que el viento, el sonido y el aroma acaricien mi piel. Los rayos de sol me ciegan, las hojas secas me golpean y el humo me ahoga.

Descanso mi mente quemada acostado en la tierra mojada, estiro mis brazos al sol e intento alcanzar el cielo.

Con los ojos entreabiertos contemplo el atardecer, las cejas se me tensan y la boca se abre soplando colores.

Con los pies dormidos y la mente en blanco, intento levantarme, cargado de emociones y sentimientos me dejo rodar, ruedo sin parar, caigo en la laguna.

El agua inunda mis oidos, los patos me rodean y las risas me engordan, me dejo hundir, pesado como el hierro toco el fondo. La arena me agita, toso y las burbujas me abundan.

Me impulso con las fuerzas que me quedan, rayos de luz me guian, la agitacion se me acaba, grito tan fuerte que olvido mi nombre, vibro tanto que separo mis huesos e inflo mi piel.

Salgo, trago tanto aire que no puedo pronunciar palabras, trago tanta naturaleza que me asusta.

Salgo y me desorbito, me ausento en una imagen pegada a mi mente, un golpe de aire me hipnotiza.

No reconozco nada, no paro de mirar, no paro de sentir, no paro de asentir.

Mojado y pesado me dejo guiar, camino con miedo, temblando, y sin fuerzas, miro el cielo arbolado, quebrandome en partes, me tiro en mi sombrero, escondiendo mis mejillas y curandome del espanto.

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